No solo los virus se contagian, también se contagia la actitud. En estos 2 años de pandemia he visto conductas colectivas que se han dado por el simple hecho de que uno o dos lo han iniciado y los demás directamente han copiado esa misma conducta.
Si en un entorno todos nos comportamos de manera agresiva, conflictiva y en desarmonía, la gran parte actuará así. Pero por el contrario, si cultivamos la calma, si hablamos con respeto y ayudamos, esto también se contagia y cada vez más gente se comportará de esta manera.
Evidentemente siempre hay excepciones, pero aquí tú eliges donde quieres poner la atención, si en aquello que puede formar parte de la solución o si por el contrario quieres contribuir a que persista el problema.
Esto no significa que no debas expresar tu opinión, o poner límites, no hablo de ser sumiso/a. Que esto quede claro. Es más bien desde donde estás actuando y con qué intención. Por este motivo, para mí es tan importante acompañar a otras personas con las terapias y técnicas que uso. Porque si tú estás en una vibración alta, cambiarás la percepción de lo que esté pasando a tu alrededor y dentro de ti, actuarás con consciencia y responsabilidad, incluso podrás ser capaz de observarte a ti mismo antes de juzgar a otros.
Esto está claro que lleva tiempo y es una práctica del día a día.
En este post sólo quería hablarte de lo importante que es elevar nuestra energía, no sólo para nuestro bien, si no para el bien común. No sé que opinas tu sobre esto que te cuento, ni tampoco sé si realmente sabes a lo que me refiero con elevar nuestra vibración. A mi esto me sonaba raro cuando empecé a oírlo. Pero poco a poco lo empecé a averiguar con la práctica. Te pongo en situación.
Siempre he tenido cierta personalidad melancólica, me afectaba mucho lo que pasaba a mi alrededor, las injusticias, los abusos hacia las personas… ya sabes. No me daba cuenta pero eso me hacía desconectarme mucho del mundo y de la motivación por estar en él. Te hablo sobre todo de mi adolescencia.
Siempre me hacía la pregunta de «¿Qué pinto yo aquí?» Una pregunta que se hacen muchas personas, ya sean adolescentes, adultos o ancianos. Es una pregunta importante, pero muy dura cuando sientes que no perteneces a ningún lugar. Te sientes perdido e inútil.
La cuestión es que esta sensación me hacía sentir pesada, densa, sin motivación. Como digo ahora me quitaba mi propia luz. Esto hace que seamos mucho más vulnerables a las energías externas. Con lo cual es el pez que se muerde la cola. Aquí es cuando «debes elevar tu vibración» hacer algún ejercicio, practicar aquello que renueve tu energía, porque esto hace que cambie todo.
¿Cómo?
Pues yo lo hago abriéndome los Registros Akáshicos, porque me conectan con un amor infinito, me ayuda a sentir que pertenezco y que si estoy aquí no es por casualidad. Igual que tu. Al hacer esto, mi energía y mi percepción del mundo cambia. Hace que brille, y esto es real. El brillo de mis ojos cambia incluso el aspecto de mi piel. Esto también pasa cuando hago algún masaje. Se transforma en ligero lo que estaba denso y pesado y esto al final también se traduce en el cuerpo físico.
Por eso con este texto quería decirte que cuando te sientas deprimido, más cansado, más desmotivado, saques unos minutos de tu tiempo para practicar algo que sepas que te va a aportar aquello que has perdido. ¡Dale la vuelta a la tortilla! Recupera algo de alegría, recupera la conexión con el amor y contigo mismo. Practica aquello que te haga decir ¡Gracias por estar vivo! Para ello voy a adjuntarte dos links. Informarte que estos audios no son míos y que los tienes en you tube, pero es una manera de que vayas directo a ellos después de leer este post.
Música para escuchar
Meditación guiada
Espero que los disfrutes y que llenes de luz tu interior porque el mundo lo necesita. Deseo de todo corazón que tengas un día lleno de pausas plenas.